Ayer estuvimos con Emecé Eseene que es el sobrenombre, compuesto por sus iniciales, de María Cristina Sánchez Nieto. Esta roteña de espíritu inquieto es Licenciada en Periodismo, graduada en Historia del Arte y, actualmente, estudiante de Gráfica Publicitaria en la Escuela de Arte de Cádiz.

Incluso antes de estudiar Historia del Arte, comencé a recopilar imágenes de obras de distintos períodos artísticos que me interesan. Poco a poco, esta labor de compilación se convirtió en un archivo clasificado donde guardo reproducciones de grandes obras junto con fotografías antiguas que circulan por la red.

A raíz de una pérdida personal, he comenzado una persistente búsqueda. Así, surgió de manera espontánea la posibilidad de mezclar las representaciones que guardo en mi archivo en forma de collages como parte del proceso de reflexión sobre mi misma y sobre el mundo que me rodea. De manera autodidacta y sin pretensiones, surgió este nuevo modo de dar cuenta de los fantasmas interiores y de comunicar inquietudes y propósitos.

Como historiadora, me interesa la idea de introducir al espectador en la obra de arte, implicarle de forma activa para así establecer un canal que favorezca la aprehensión. El collage digital me permite manipular las imágenes de la cultura visual que me rodea y crear así nuevos discursos que pueden suponer un juego de significados para el espectador, quien, a su vez, puede crear un nuevo relato y hacerlo propio.

Emecé Eseene es la autora del proyecto collagístico La otra de aquel, específico para Trasvase compuesto por siete collages digitales de formato cuadrado que inaugura la temporada de invierno de Four Seasons 2017/18

El objetivo del proyecto es poner en valor la identidad, la obra y la trayectoria artística de mujeres que han sido tradicionalmente obviadas por la historiografía al ser tratadas como simples “compañeras de” los considerados grandes genios de la Historia del Arte.

Según la historiadora del arte e investigadora Patricia Mayayo sobre ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas (1971) de Linda Nochlin: “en la cultura occidental la genialidad se ha visto tradicionalmente asociada a la masculinidad” [1]. De esta manera, la obra de muchas mujeres artistas ha sido sistemáticamente relegada al vacío historiográfico por su condición de “esposas/compañeras de”. Su obra, su identidad y su legado como artistas se nos ha transmitido de manera sesgada, generalmente, haciendo hincapié en su valor como simple proyección del genio masculino, omnipotente y ejecutor.

Artistas de incuestionable talento como Camille Claudel o Dora Maar  acabaron sus días en el más absoluto abandono, siendo víctimas del silencio. Las fotografías de Gerda Taro quedaron para siempre sepultadas bajo la gravedad del nombre de Robert Capa. La obra de Françoise Gilot o Dorothea Tanning ha sido completamente fagocitada por la grandilocuencia de Picasso o Max Ernst. Otras artistas, cuya obra resulta imprescindible en el devenir de la Historia del Arte, como Leonora Carrington, Sonia Delaunay, Gabriele Münter, Anni Albers o los logros de la mecenas Peggy Guggenheim siguen, hoy en día, ligadas indisolublemente al nombre de sus compañeros artistas hombres.

Parafraseando a Simone de Beauvoir y su concepto de “alteridad”, se ha titulado este proyecto como “La otra de aquel”, con el objetivo de poner en valor la obra de estas mujeres consideradas por la historiografía como la Otra-objeto en contraposición al genio (sujeto) que, en esta ocasión, queda indefectiblemente relegado al segundo plano tras el pronombre indeterminado.

 

María Cristina Sánchez Nieto | Emecé Eseene


 

  • [1] Mayayo, P., Historias de Mujeres, historias del Arte, Madrid, Ed. Ensayos Arte Cátedra (2011), op.cit, pág. 66
  • Beauvoir, S., El segundo sexo, Madrid, Ed. Cátedra (2017).
  • Gilot, F. y Lake, C., Vida con Picasso, Madrid, Ed. Elba (2010).
  • Proyecto “Tal día como hoy” de Diana Larrea (www.dianalarrea.com).